And the winer is...

Seguimos con nuestra aventura canadiense...

El sábado, tras la invitación de un compi, y viendo lo bien que me sentó la salida de los alerces del finde anterior, me animo a ir con él para subir el monte Mount Sarrail (3.159m), mi primer (y último) tres mil en las rocosas canadiense. El día no es caluroso pero tampoco ha llegado aún el frio de verdad, creemos que va a ser de los últimos findes, sino el último, para poder hacer algo de alta montaña sin que se complique por la nieve y el frio. La montaña en Canadá es curiosa, tiene el desnivel muy concentrado en la última parte de la cima, así que la subida tras algún paso comprometido, no difícil pero si expuesto, llegamos a la cima con la panorámica cubierta de niebla, una pena. A mitad de la bajada, en la zona más llevadera, la cosa se complica porque a mi tobillo no le ha sentado bien el exceso que le he preparado hoy con un total de +25km y +1400m (más del doble del finde anterior). Muy a mi pesar llego con el tobillo tocado, me he venido arriba y no ha sido buena idea darle tanta caña... en fin, que le vamos a hacer. A la vuelta a casa, nada más salir del parking, nos encontramos con un par de alces (mooses) bebiendo de un pequeño charco que había al lado de la carretera, una estampa preciosa.

Viendo que tras un par de días de reposo la cosa no mejora, decido pasar por las urgencias de un hospital canadiense, a ver si me pueden dar alguna solución rápida: infiltración, antiinflamatorios, etc. Por suerte, la sanidad en Canadá es pública, y por desgracia, está algo saturada, con lo que me paso 14 horas seguidas en el hospital para salir con una receta de antiinflamatorios y una colleja por hacer el burro dadas las circunstancias de mi tobillo... me tengo que mentalizar que la buena época de mis pinitos en la montaña está lejos de volver a florecer. ¡Qué le vamos a hacer!

El fin de semana siguiente me habían invitado a visitar el Parque nacional de Waterton haciendo camping. Aunque no estoy muy torero aún, decido ir y tomármelo como finde de relax evitando cualquier paseo de mis compañeros y simplemente tomar el aire y pasarlo bien con los amigos: hacer barbacoa, admirar el paisaje del lago de Waterton, del Red Rock Canyon, admirar una manada enorme de alces (elks) con una lucha espectacular de un par de machos... finde tranquilo.

El fin de semana siguiente, repetimos Waterton pero con un grupo más grande de profes y familias abandonando el camping por una casa alquilada en Cardston (justo detrás de un auténtico mausoleo de la iglesia de los mormones). Ese finde visitamos un centro de interpretación donde históricamente los indígenas cazaban búfalos precipitándolos por un precipicio (Head-Smashed-In Buffalo Jump Interpretive Centre) donde tienen un bonito museo muy interesante lleno de historia y curiosidades. También hacemos el paseo bordeando el lago de Waterton para llegar hasta la frontera con EEUU, donde se junta el canadiense Parque Nacional de Waterton con el estadounidenses Parque Nacional de los Glaciares. Un finde de convivencia y de pasarlo bien.

El fin de semana siguiente, es más tranquilo, nos quedamos en Calgary. El sábado nos apuntamos a un tour turístico por la ciudad que nos guía un policía retirado que hace muy ameno el paseo bajo cero. Lo organiza toonietours trás el reclamo de ser gratuito pero que al final no lo se y lo adornan en dar una "propina" al guía... una formula que han importado de las ciudades de Europa que se lleva bastante. El domingo lo cerramos con una comida en un restaurante donde hacen buena carne de barbacoa (Big Sky BBQ Pit en Okotoks).

La noche del 22 al 23 cae la primera nevada en la ciudad, se cubre todo de blanco y algunos se atreven a decir que ya no volveremos a ver las hierbas del jardín hasta mayo, no fué así, pero por unos días cayeron bastante las temperaturas.

El siguiente finde de semana me emociona poder asistir a la clausura del Festival internacional de cortometrajes de Montaña de Banff, festival que conocí en España y al que asisití varios años, justo en la ciudad donde se origina, en Banff, que viene a ser como el Benasque de nuestro querido Pirineo oscense. Este festival no es la selección finalista que se hace en enero, pero condensa en 9 días una serie de actividades y ponencias interesantes. Nos apuntamos a una película documental en un cine de la ciudad que tampoco me resulta demasiado interesante, 4 cortometrajes interesantes, y un paseo al amanecer a una colina cerca de la ciudad para asistir a la representación de una sesión de purificación típica de los indígenas blackfoot de Canadá (smudge). Terminamos el finde con un paseo por los lagos Vermillon, donde vemos a locales disfrutar de deportes de hielo al tener el lago parcialmente helado con un grosor considerable (hockey sobre hielo, patinaje, incluso con la ayuda de una cometa -al estilo del kate-surf de la playa-). Muy curioso.

Todos el tiempo, he seguido con la búsqueda de coche, he visto varios coches interesantes y otros muchos que daban pena verlos: Ford Flex, Nissan Pathfinder, Ford Explorer, Expedition, etc. Algunos no he sido capaz de reaccionar antes de que se me escaparan, y otros no valían la pena por uno u otro motivo. La verdad es que el mercado de segunda mano de Calgary es complicado, muy ágil y con los precios por las nubes debido a la alta demanda. Pues ha sido el fin de semana siguiente tras retomar un contacto que había dejado de lado, para tirarme a la piscina; and "the winer is..." un Ford Expedition del 2014 en un excelente estado y sin demasiados kilómetros (187.000km). La verdad es que el precio picaba un poco (es tres veces más de lo que pensaba gastarme en un principio), pero después de cobrar el sueldo del mes de octubre y haber traido algo de dinero de España, lo he meditado y me he lanzado... habemus tanque, digooo coche, para poder disfrutar de fantásticos road-trips por Canadá y EEUU.

Comentarios