Erase una vez, tras un largo viaje,...



Hoy 25 de julio es el primer día de este periplo que he bautizado con "Horror en Texas" (ver el Indice para más explicaciones).

 El día ha empezado pronto, de hecho no ha empezado, ha sido una mera continuación del anterior. Tras una noche en vela, supongo que por la expectación del Viaje, hemos empezado antes que el despertador, para dejar lista la morada de ese fin de semana a las 4AM dirección del aeropuerto del Prat en un C4 que tan temprano no atinaba con los kms que podía hacer anunciados en su ordenador de a bordo.

Tras la sorpresa de encontrar tanta gente a las 4:30AM en un día cualquiera de verano, he despedido a mis acompañantes para adentrarme en la jungla del control de seguridad, detrás de un grupo de una docena de azafatas de alguna compañía portuguesa, donde un 35% de las cuales se había saltado a la torera la regla de los líquidos (mandando la mujer de seguridad unas a volver a repetir el control, y a otras a obligarles a tirar los recipientes de más de 100ml que llevaban encima). ¡Ya podían dar ejemplo!

Embarco tras conocer a una fotógrafa que me acompaña en la primera mitad del viaje (BCN-Lisboa y Lisboa-Boston). Al despegar de Barcelona me ha parecido precioso ver el relieve desde las alturas, pero espectacular en particular el delta del Ebro. Tras una espera moderada en el aeropuerto de Lisboa, conozco a un agradable burgalés que me explica que desde hace años está ya asentado con familia y niños como enfermero en Denver. Tras escuchar de sus experiencias en el país más poderoso del mundo, aterrizo en Boston, aeropuerto en el que voy a ver pasar las horas como Joaquin Sabina en sus canciones.

Arranco el 26 de julio con un descanso mal hecho en el aeropuerto de Boston, para dirigirme a mi última escala: Dallas antes de llegar a mi destino final: McAllen. El control de seguridad en Boston mucho más exhaustivo que el que se hizo en Barcelona, vaciar bolsillos, zapatos fuera, escáner casi de hospital,... otro nivel. El enlace era previsible que se presentara muy movido, por los escasos 45 minutos de tiempo entre vuelos, pero los 30 minutos de antelación que ha llegado el vuelo desde Boston han dado para volver a tener que esperar por última vez más, más tiempo del deseado, y así por fin aterrizar en mi destino: el aeropuerto de McAllen.

Empieza mi aventura en el el valle del río grande: RGV.

;-Daniel

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