El lunes comienza otra vez la semana con la "puta realidad"...
El lunes me ocurre un episodio curioso, uno más: en un examen una chica se pasa de lista copiando las respuestas del de al lado (más bien revisando, porque siempre ha sacado peores notas que ella); le digo que ya vale, y sigue, le digo que cierre el examen, y sigue mirando, le apago el ordenador y se va de clase a quejarse a no se quién, ¡ja! Al rato tengo un email que llame al padre... ¡qué fuerte!
El martes tengo visita de un J2 (dependiente de J1) que hace su primera sustitución en mi campus, comentamos sus primeras impresiones con el tipo de alumnado y nos echamos unas risas...
El miércoles una alumna me pide si tengo una cuchara para poder dejar de usar los dedos para comer mantequilla de cacahuete directamente del bote... a veces pienso que esto es un sueño, pero luego no veo que me despierte y tengo que seguir con la clase. Empecé prohibiendo comer en clase, pero como con otra cosa más, me he rendido (otros me dirían que me he adaptado, lo que sea), que hagan lo que les parezca, no tiene sentido prohibirles nada cuando el resto del campus (o casi) no sólo les deja comer en clase, sino que les vende comida...
Este era el bote en cuestión: :)
El jueves ha venido de visita el asesor que nos ha tramitado buena parte de los papeles y que está asentado en Houston. No sabía que era su segundo año como asesor, y que es un profesor que se ha presentado a unas oposiciones para estar de asesor aquí en Texas-EEUU los mismos 5 años que podemos nosotros estar como profesores. Hemos hablado de la sociedad de EEUU, la educación aquí, etc. algo sabe pero creo que se le escapan algunos detalles, quieras o no, no esta trabajando en la primera línea del frente...
El viernes, la chica del bote de mantequilla de cacahuete me dice que si puedo apagar la luz (estaba apagándola y encendiéndola de vez en cuando según si veíamos un video con el proyector o no); le pregunto que para qué la quiere apagada, y me dice con toda la naturalidad del mundo, que quiere dormir y sin luz duerme mejor. ¡Olé!
Por fin termina la semana, una más. Las semanas, aunque sea poco, se hacen cada vez menos pesadas... insisto, no mucho, tampoco vayáis a pensar que esto es jauja, jajaja...
El lunes me ocurre un episodio curioso, uno más: en un examen una chica se pasa de lista copiando las respuestas del de al lado (más bien revisando, porque siempre ha sacado peores notas que ella); le digo que ya vale, y sigue, le digo que cierre el examen, y sigue mirando, le apago el ordenador y se va de clase a quejarse a no se quién, ¡ja! Al rato tengo un email que llame al padre... ¡qué fuerte!
El martes tengo visita de un J2 (dependiente de J1) que hace su primera sustitución en mi campus, comentamos sus primeras impresiones con el tipo de alumnado y nos echamos unas risas...
El miércoles una alumna me pide si tengo una cuchara para poder dejar de usar los dedos para comer mantequilla de cacahuete directamente del bote... a veces pienso que esto es un sueño, pero luego no veo que me despierte y tengo que seguir con la clase. Empecé prohibiendo comer en clase, pero como con otra cosa más, me he rendido (otros me dirían que me he adaptado, lo que sea), que hagan lo que les parezca, no tiene sentido prohibirles nada cuando el resto del campus (o casi) no sólo les deja comer en clase, sino que les vende comida...
Este era el bote en cuestión: :)
El jueves ha venido de visita el asesor que nos ha tramitado buena parte de los papeles y que está asentado en Houston. No sabía que era su segundo año como asesor, y que es un profesor que se ha presentado a unas oposiciones para estar de asesor aquí en Texas-EEUU los mismos 5 años que podemos nosotros estar como profesores. Hemos hablado de la sociedad de EEUU, la educación aquí, etc. algo sabe pero creo que se le escapan algunos detalles, quieras o no, no esta trabajando en la primera línea del frente...
El viernes, la chica del bote de mantequilla de cacahuete me dice que si puedo apagar la luz (estaba apagándola y encendiéndola de vez en cuando según si veíamos un video con el proyector o no); le pregunto que para qué la quiere apagada, y me dice con toda la naturalidad del mundo, que quiere dormir y sin luz duerme mejor. ¡Olé!
Por fin termina la semana, una más. Las semanas, aunque sea poco, se hacen cada vez menos pesadas... insisto, no mucho, tampoco vayáis a pensar que esto es jauja, jajaja...

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