Chicago

Comienzan las deseadas vacaciones

Viernes: viaje con un pedazo de Ford expedition 2017 hasta Houston; el bicho tiene nada más y nada menos que 103 litros de depósito! (imaginad lo que puede consumir el cacharro). En el camino, hacemos parada de boxes en un McDonals por el camino para llegar cuanto antes al hotel (era ya pasada la medianoche). En el hotel tenemos recochineo en broma del recepcionista por las pocas horas que vamos a dormir :S

El sábado nos levantamos a las 4:30 porque el avión despega del aeropuerto de Houston a las 7AM para llegar a Chicago. Apretados en un uber (era un Acura MDX de 7 plazas, pero éramos 6 más el conductor y había 4 maletas) por fin llegamos al apartamento; esperamos a que lo tuvieran listo tomando un brunch en Le pain quotidien. Después de dejar las maletas, vamos al Institute art of Chicago donde me cuesta entender las obras, especialmente las abstractas, pero claro, yo no soy un entendido en el tema (vamos, una manera como otra cualquiera de decir que me aburro un montón con los museos de arte :D). Luego tras un breve paseo con lluvia y nieve incluidas, cenamos en Beatrix, un restaurante recomendado de la ciudad.


Domingo, después de desayunar vamos paseando por el parque hasta llegar al museo de historia natural que pensábamos era gratis ese domingo pero solo era para los residentes y ante lo cual decidímos no pagar los $36 de la entrada. Nos vamos andando a ver el skydeck De la Torre willis con una vista espectacular de Chicago. Impresiona pero no tanto porque tampoco hay mucho espacio viendo el vacío. Luego comemos en Vapiano, una cadena con comida italiana muy recomendable. Luego vamos a tomar algo al London House frente a la torre Trump con unas vistas interesantes de noche; y por último vamos a escuchar algo de blues (Laura Rain) en House of Blues para terminar de cenar con unas risas en el apartamento.


Lunes, después de desayunar de nuevo en Le pain quotidian, nos vamos en uber hasta el museo de la ciencia y la industria donde pasamos todo el día viendo: tornados, una cúpula-cine, un submarino, coches antiguos y de carreras, bicis de todas las épocas, aviones, material espacial, etc. La vista al museo, a pesar de las secciones orientadas al público infantil, la disfruto un montón y me quedo con ganas de poder tener más tiempo. Nos vamos de vuelta al centro en uber para hacer window-shopping con una mención especial a la pedazo de Apple Store de la Michigan Avenue, que pasada de edificio! Antes de volver pasamos por el Giordano's Pizza para comer una de las pizzas más ricas que he comido desde hace un tiempo, un quiche hecho pizza. Al volver al apártamento nos damos cuenta que hemos perdido una de las dos tarjetas, buscándola tenemos una anécdota con la poli de Chicago, pero os lo contaré en otra ocasión :)


Martes, esta vez repetimos desayuno en el Corner bakery shop: huevos revueltos y yogur con cereales y frutas, ¡exquisito! Luego damos un paseo para dirigirnos hasta el muelle, para coger un barco y hacer una visita por los rascacielos a través del río de la ciudad que curiosamente lléva el mismo nombre, y a pesar del frío hemos disfrutado de unas vistas espectaculares. Después de comer en el muelle hemos seguido con el paseo para ver anochecer desde el piso 95 de la torre Hancock, al lado del famoso 360° con unas vistas impresionantes de la ciudad. También me quedo boquiabierto al reconocer la estación de tren Unión donde se grabo la famosa escena del tiroteo en las escaleras donde se cae el carricoche en la película Los intocables de Eliot Ness. A la vuelta cenamos en un restaurante griego: Greek Islands, buena comida y a reventar, totalmente recomendable.


Miércoles, nos levantamos pronto para desayunar antes de que nos abandone una PPVV de nuestro grupo para ir al aeropuerto y terminar sus vacaciones en México. Después de desayunar nos vamos chino chino hacia el zoo de Chicago con una parada en el Starbucks para terminar de gestionar in extremis el alojamiento y el alquiler del coche para cuando lleguemos a Houston. El zoo, además de ser gratuito es increíblemente completo y espectacular, con animales de todas las variedades posibles, desde flamencos en libertad hasta leones, orangutanes, osos polares, rapaces, y un larguísimo etcétera. ¡Precioso! Antes de deshacer la caminata cogemos fuerzas comiendo en un restaurante con una de las cartas de menús más originales que he visto hasta la fecha, hecha tipo cómic: R J Grunts. ¡Muy recomendable!


Jueves, nos levantamos para ducharnos, hacer las maletas, desayunar el panetone que nos sobró el miércoles y abandonar el apartamento que nos ha servido de cuartelillo estos días. Nada más salir nos topamos con el desfile del día de acción de gracias. Comemos en el McDonals porque la inmensa mayoría de restaurantes como las tiendas están cerradas por el día de acción de gracias, y apuramos el resto de tiempo que nos queda en Chicago para caminar por el Centro, ver patinar sobre hielo, y disfrutar del día soleado. Cogemos el metro para llegar al aeropuerto y volvernos a Houston, alquilar el coche y llegar a nuestro nuevo mini-apartamento para el fin de semana. A medianoche vamos a un par de supermercados para asegurarnos que no hay descuento en los nuevos iPhones de este año por el  Black Friday.

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