Dic 26 & 27: Death Valley National Park

Amanecemos en Tecopa y tras corroborar que el pueblo no tiene nada que ofrecer, aparte de una Iglesia, correos y un bar cerrado, nos vamos para el parque y nos paramos en Shoshone, donde desayunamos muy bien en un auténtico bar/restaurante de la norteamérica profunda, igual que en las películas...

Con el buche lleno, ahora si, nos adentramos en el parque por el sur. A medida que avanzamos, nos vamos quedando maravillados de la majestuosidad del parque, es enorme y muy árido, como dice el marketing que vemos más tarde: el lugar más seco, más cálido y más bajo del hemisferio Norte. Primera gran parada: Badwater, el punto más bajo del parque (85 m. bajo el nivel del mar) donde se forma una llanura salina. Al marchar vemos llegar a una Ranger y volvemos a realizar la visita con sus explicaciones. Me confirma que ese parking es lugar del pistoletazo de salida de la Badwaters, una de las Ultra trail más duras del mundo (quién sabe si algún día...).


Desayuno en Shoshone

De ahí, tras confirmar los lugares de interés en el centro de visitantes de Furnace Creek, nos dirigirnos al Golden Canyon a hacer una rutilla de unas 6 millas por un cañón con unas vistas espectaculares. Es curioso ver cómo a pesar de ser el lugar más seco de todo EEUU, llueve de media solo 5 cm al año, pueden llegarse a formar unas torrenteras impresionantes.


Vamos corriendo a coger el coche para poder llegar conduciendo al punto asfaltado más alto del parque antes de que se nos haga de noche: Dante's view; llegamos para una puesta de sol espectacular divisando todo el valle de punta a punta, im-pre-sio-nan-te. De ahí ya de noche nos vamos a dormir a Beatty, listos para entrar por el este del parque al día siguiente.


Desayunamos en el Dennys de Beatty que está dentro de un casino y antes de volver a entrar al parque nos vamos a visitar el pueblo abandonado de Rhyolitte, demasiado abandonado incluso para el turismo, lo poco que queda en pie está cercado y prácticamente sin información. Al salir nos cruzamos a la orilla de la carretera un coyote paseando tranquilamente, ¡qué elegancia!

De ahí nos vamos a unas de las minas que fueron más rentables de la famosa búsqueda de oro americana de la zona. Para ello tenemos que coger un camino pedregoso durante un buen rato para llegar al pie de las instalaciones abandonadas. Luego ascendo en solitario un trozo siguiendo los cables aéreos de las vagonetas hasta que me doy cuenta que para llegar a la entrada de la mina que apenas se ve a lo lejos supone hacer varias horas de caminata de las que no disponemos. En la vuelta por el camino sin asfaltar tenemos la desgracia de pinchar la rueda derecha trasera, nos aguanta hasta llegar al asfalto donde toca poner la rueda de repuesto tipo galleta escondida bajo los asientos en los bajos del coche, nada accesible. Con la operación hecha nos acercamos al pueblo de Furnace Creek para mirar de reparar la rueda en un taller que vi el día anterior, la reparación no le parece obvia al encargado porque el pinchazo ha roto un nervio, pero tras insistir que me ponga un parche en el interior, el buen hombre me arregla muy decentemente la rueda.


Salimos pitando para visitar fugazmente lo que habíamos previsto para el resto del día sin hacer las visitas en detalle ya que las 3 horas empleadas por el pinchazo nos ha acortado el día. Primero, corto paseo en torno a un riachuelo salado, Salt Creek, es la primera manifestación de caudal de agua que vemos en todo el parque.


Luego me quedo con ganas de patear las dunas de Mesquite, espectaculares, pero me conformo con unas fotos a pie de parking.

Por último, antes de que nos quedemos sin luz, volvemos a adentrarnos por un camino sin asfaltar para llegar a la entrada del Mosaic Canyon, para hacer parte de su recorrido con innumerables capas pétreas a ambos lados del pasadizo, ¡precioso! Lástima de que el día no haya dado más de sí porque estas dos ultimas visitas sí lo merecían, y mucho.


Con el día ya apagado, empezamos a tragarnos las casi 5 horas que tenemos para llegar a Visalia, la ciudad relativamente grande y cerca del parque nacional de las Sequoias, donde nos hemos dado el lujo de reservar ayer nuestra primera noche en un hotel, el 3 estrellas con mejor valoración de booking.com, Holiday Inn Express, para descansar como reyes a la vez de poder hacer la colada en el mismo hotel y desayunar en su buffet libre.

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