Arizona 100%

El miércoles dejo atado el final de la evaluación por adelantado para coger el vuelo que me lleva a Las Vegas donde me espera el equipo con el que vamos a invadir Arizona. Antes de irnos a dormir nos damos una vuelta por el casino del hotel donde estamos alojados, el Stratosphere. Es curioso, pero nos ha costado más las tasas que la habitación en sí.

El jueves nos levantamos pronto por la mañana para llegar a una hora decente al centro de visitantes del Gran Cañon del Colorado, que no está en el estado de Colorado, sino en el de Arizona. Esto se explica porque el rio Colorado nace en el estado del Colorado pero atraviesa mucho territorio, y allí donde el paso del tiempo ha creado el Gran Cañón es en Arizona, donde guarda el nombre del río y no del estado.


Nos acercamos al borde del cañon para seguir la senda al borde del cañon durante 1km hasta llegar al pequeño museo de geología Yavapai (nombre de una de las tribus que vivieron en la zona del cañón). Damos la vuelta porque aunque el seguir vale la pena, estamos a bajo cero y nos hemos más que colmado de las vistas que tiene este pequeño recorrido. Antes de dejar la zona, vamos parando con el coche por los diferentes puntos de vista turísticos que encontramos de camino. Todos son espectaculares... pero ninguna foto es capaz de captar lo que se percibe, ¡es increíble!



Tras el espectáculo nos vamos hacia el AirBnB que hemos reservado en Page, y aunque es un alojamiento normal, esta lleno de detalles que hacen que estemos muy a gusto: dejan la luz encendida para que no entremos a oscuras, han dejado una botella de vino, está muy arreglado y limpio, código WiFi y de Netflix por si se desconfigurara la TV, Wii que no nos dará tiempo a usarla, etc. etc. estamos muy contentos.

El viernes nos levantamos pronto para poder ir a visitar Monument Valley, pero cual es nuestra sorpresa cuando a las 6 AM vemos que está nevando y tenemos 5cm de nieve en la calle. Ante tal panorama preferimos no jugárnosla con el coche y nos volvemos a la cama.

Nos levantamos tres horas más tarde, y nos tranquilizamos al ver que la nieve del asfalto ya se ha prácticamente derretido y la demás está en proceso de desaparecer. Desayunamos tranquilos y decidimos visitar durante el día los puntos emblemáticos de la zona, que pasaremos o al menos avistaremos desde la carrera: empezamos con el lago Powell, seguimos con la presa Glen y su centro de visitantes Carl Hayden. Luego nos vamos hacia el impresionante meandro en forma de herradura del Gran Cañón del Colorado (Horseshoe Bend), es un lugar que impresiona mucho muchísimo, es sin duda el lugar más impresionante de estas vacaciones. Luego pensamos en adentrarnos en el cañón del agujero de agua (Waterhole canyon) pero no se puede sin un permiso, además pasaremos mañana durante la carrera.



Después, tras reponer fuerzas con unas costillas tejanas en el Big John's Texas BBQ, nos vamos a la casa parar preparar las mochilas de asistencia que dejaremos en el punto central de la carrera. Con ellas nos vamos a recoger el dorsal, mercadear algo de merchandising, y disfrutar del espectáculo de indios Navajos que nos ha preparado la organización, unos bailes y unos cantos originarios de las aborígenes de la zona.

El día D nos levantamos bien pronto, me pongo el equipo de combate que había dejado preparado, desayuno algo antes de marcharnos hacia el punto de salida, con mucha ilusión, pero también mucho frío, el termómetro del coche marca 25ºF, casi -4ºC, lo que digo, mucho frío.
Pero todo lo que parece en contra, también tiene sus ventajas, a las 6am, es tal el frío y la humedad que ha hecho en los días anteriores, que la arena esta congelada, como una piedra, lo cual impide que la zapatilla se hunda, y eso ayuda a que emplees menos esfuerzo en cada zancada.

Después del primer avituallamiento en la milla 5.3 con casi todos los víveres congelados, y tras una explanada interminable, llegamos a las dos partes del Cañón del Antílope, la parte alta y la parte baja, es bonito, pero la falta de la luz del día hace perderles el encanto que debe aflorar por todos los rincones, aun así, impresiona pasar por una garganta tan estrecha y profunda.

Deshacemos nuestros pasos para tomar un granizado de electrolitos en el avituallamiento de antes (millas 11.5), bordeamos la ciudad de Page por el Sur para llegar sin duda al punto más espectacular de toda la carrera en la milla 20.5, el meandro en forma de herradura del Gran Cañón del Colorado. Mira que ya lo habíamos visto ayer, pero es que quita el hipo a cualquiera, la inmensidad y la belleza de tal maravilla nos vuelve a dejar boquiabiertos. Intentamos volvernos a llevar recuerdos digitales de todos los costados posibles antes de seguir bordeando el cañón durante 8 millas más.


Recargarmos las pilas y nos adentramos en el Cañón del agujero de agua (Waterhole canyon), donde ahora sí, con el reflejo del día soleado en la roca erosionada por el agua a lo largo de los años, nos deja impresos en nuestras retinas un espectáculo visual que perdurará mucho tiempo.


Una recta interminable de arena, puro desierto, volvemos a pasar por el avituallamiento del meandro, una nueva recta de arena y alguna estampa para el recuerdo nos lleva al avituallamiento de la ciudad de Page en la milla 38.5, a partir del cuál la carrera se vuelve más monótona y aburrida ya que se trata de dar vueltas de 10.5 millas hasta llegar a las ansiadas 100 millas.


Mis dos compañeros arrancan con más ritmo que yo, y los pierdo a lo lejos, cuando llego al avituallamiento intermedio de la vuelta, el del lago Powell, milla 42.8, uno de ellos decide aflojar y acabar la primera vuelta conmigo para abandonar en el ecuador de la carrera.


Yo sigo con ganas, pero me temo lo inevitable, las millas pesan, el frío y la oscuridad de la noche me ralentiza y tras dos vueltas más me doy cuenta lo me veía venir, no sólo he perdido la hora de margen que tenía de ventaja sino que voy más lento que la previsión mínima para llegar con tiempo a la meta de las 100 millas. Poco antes de llegar a la milla 70, me entero que mi segundo compañero en ruta ha abandonado en la milla 80, y decido que no tiene sentido seguir apurando el esfuerzo en el frío de la noche para tener que abandonar en la milla 90 a las puertas de una victoria más que deseada pero esta vez inalcanzable.

Me retiro antes de las 4am al cabo de 70 millas, con ganas y fuerzas para seguir a pesar de la molestia al apoyar en la planta del pie derecho, pero sin la velocidad necesaria para poder completar las 100 millas el domingo a mediodía, límite horario impuesto por la organización.

Me vienen a recoger al punto de llegada, y nos vamos a nuestro AirBnB a dormir "la mona". Por la mañana nos levantamos, dejamos todo para hacer el camino de vuelta hasta las Vegas, bueno, en mi caso dormir. Antes de devolver el coche de alquiler y esperar en el aeropuerto, visitamos algunas de las partes más icónicas de Las Vegas, el famoso cartel de bienvenida (y el concesionario Harley-Davidson que está en frente), y toda la retahíla de grandes hoteles-casino del boulevard principal.


A pesar del abandono, ha sido una experiencia inolvidable. Semi-improvisando algunos números: 1 objetivo no cumplido a añadir a mi pobre palmarés de ultras de 100 millas, 2 compañeros de carrera, 3 amistades, algo menos de 22h de esfuerzo continuado, 70 millas de arena, o sus equivalentes 112km, un googol de experiencias, e infinitas imágenes que permanecerán en mi retina durante mucho mucho tiempo. ¡Bravo la ultramaratón del cañón Antílope!, ¡viva Arizona!

;-D

Comentarios