Aterrizamos en la ciudad de Calgary, y gracias a la generosidad de una PPVV nos trae del aeropuerto hasta el centro de la ciudad, el downtown, donde compartiré esta primera semana un airbnb con una compañera de aventuras.
El fin de semana pocos trámites puedo avanzar, así que aprovechamos a conocer a los nuevos PPVV y a los veteranos que ya llevan aquí al menos un año, sino más, muchos más. La ciudad mola, tiene su zona de rascacielos en el centro, un rio grande, el Bow, y un afluente, el Elbow, que desemboca en plena ciudad, justo donde se establecieron los primeros colonos hace unos 250 años, con la presencia del Fort Calgary, que tendré que visitar algún día.
Es impresionante como en tan solo dos siglos y medio, Calgary se ha convertido de la nada a una ciudad de millón y medio de habitantes. Como todas las ciudades norteamericanas, es muy extensa, y sorprendentemente no muy homogénea. Me quedo impactado con los vagabundos que hay por la calle, especialmente por el centro, aparentemente inofensivos, pero muy perjudicados, dicen que por el fentanilo, una droga muchísimo más potente que la heroína y mucho más barata. Seguro que habréis visto imágenes espeluznantes de los "zombies" de Philadelphia y otras ciudades americanas.
El trabajo comienza el lunes, y tras tres días de reuniones, el jueves empiezan las clases con los alumnos. Las reuniones son diversas y me saben a poco para situarme como nuevo profesor, tienen objetivos generales sobre el funcionamiento del centro, cursos, ámbitos, etc. pero voy muy perdido, no tengo email corporativo del distrito escolar, tampoco tengo ordenador ni tablet, ni acceso a los de uso general (ya que necesito mis credenciales del distrito, que teóricamente estarán disponibles la semana que viene). Pero me sirven para conocer el centro, un middle school que imparte los grados 6 al 9 (que equivalen en España a 6º de primaria y 1º a 3º de la ESO), a la treintena de profesores que tiene el centro, muchos españoles o hispanos, ya que es un centro con el programa bilingüe en español, las instalaciones del centro, etc.
Normalmente, como profesor sustituto que estoy contratado, los primeros días/semanas tienes la oportunidad de ir comenzando poco a poco con observaciones y apoyos a profesores que llevan las clases, pero yo no, antes de aterrizar en Canadá, ya recibí un email del director que tienen a un profesor de baja por 2 semanas y voy a comenzar con sus clases, así, a las bravas. No solo eso, voy a ser tutor de un grado 8 (eq. a 2º de la ESO), y aunque soy de ciencias, voy a dar asignaturas de humanidades a 3 grupos de grado 8: Español, Inglés, y Ciencias Sociales en inglés, of course. Dar inglés a alumnos canadienses, ¡de locos! Mi compañera PPVV en el mismo centro, con un año ya aquí, la dejan a la espera, ¡es el mundo al revés!. Por suerte, me está ayudando en el aula estos primeros días, tras el visto bueno del director. Estos dos primeros días, he aprovechado a conectar con los alumnos, y dejar de lado el aspecto académico. He sobrevivido, así que ni tan mal.
Pequé de venir tarde, y por ello tuve que pedir permiso el segundo día (sin alumnos), para hacer in extremis las gestiones administrativas durante la primera mitad de la mañana: sacarme el llamado SIN (el equivalente al DNI canadiense), darme de alta en la seguridad social (¡si!, a diferencia de EEUU, Canadá goza de una seguridad social pública, equivalente a España), y abrir la cuenta del banco.
El buscar alojamiento no ha sido sencillo, el precio del alquiler como en tantas ciudades grandes de todo el mundo, ha subido y está subiendo muchísimo. He tenido suerte, y tras dos visitas de habitaciones de alquiler que no me han gustado nada, y otros muchos contactos que no me han respondido; tras insistir a los dueños (orientales) de una casa bastante céntrica, por fin han accedido a alquilarnos la casa entera a una compañera de batallas que se quedará con su hijo en el piso de arriba, y yo en el semi-sótano (basement), que aunque tiene menos luz, dispone de ventanas por debajo del techo. Es de lejos, lo mejor que he encontrado en la ciudad. Son dos pisos alquilados juntos (por temas de impuestos creí entender), pero independientes entre sí, cada uno con su cocina y su baño, incluso con accesos por separado. muy típico aquí. La única pega es que los actuales inquilinos están en plena mudanza y no podemos entrar hasta el día 10, pero la espera valdrá la pena.
Tic, tac, tic, tac...


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